Revista Fuentes Estadísticas
Actualidad - Revista Nº 70 - Septiembre de 2003
Políticas de sostenibilidad
|
Pascual Fernández* |
|
INTRODUCCIÓN A
menudo la política y la gestión pública se caracterizan por abordar los
problemas desde una óptica sectorial. Es evidente que se trata de una práctica
efectiva para determinado tipo de problemas; sin embargo, en la mayor
parte de los casos, pretender resolver los retos fundamentales del
progreso y la convivencia social por la mera adicción de soluciones
sectoriales supone como mínimo un riesgo y, en la mayoría de los casos
la seguridad de un notable fracaso, un ingente esfuerzo económico y una
evidente falta de visión prospectiva e integral de los objetivos
generales a largo plazo. En realidad, los problemas complejos tienen
multitud de interconexiones con otros y es necesario abordarlos con un
enfoque global, e integrado. El
caso más significativo de la escasa eficiencia de abordar los problemas
con enfoques restringidos se produce cuando se pretende impulsar un
desarrollo sostenible basado en planteamientos exclusivamente sectoriales. Superar
enfoques fragmentarios, mediante un alto grado de integración, es la base
del éxito de numerosas iniciativas de desarrollo tanto en ámbitos
internacionales como nacionales, tanto a nivel de los Estados como de las
entidades locales o regionales. La integración
es una nueva cultura que debe verse acompañada de “nuevos
procedimientos integradores” que abarquen desde el proceso de decisión
política, al diagnóstico y análisis de los problemas, así como a la
evaluación de sus repercusiones, la planificación, la financiación y la
ejecución de los propios planes
y programas.
HACIA
POLÍTICAS SOSTENIBLES Una
vez establecido que el objetivo político global es avanzar hacia un
desarrollo sostenible, el
siguiente hito es determinar cómo las políticas pueden ayudar a su
consecución. El primer e ineludible requisito viene determinado por la
iniciativa comunitaria de promover la integración del medio
ambiente y el desarrollo sostenible en las políticas sectoriales para
reconducirlas hacia verdaderas políticas sostenibles o
herramientas de la sostenibilidad.
Sin duda, esto no es suficiente para alcanzar un verdadero
desarrollo sostenible, pero a pesar de ello, es condición necesaria para
la credibilidad del propósito político de avanzar en la sostenibilidad
del modelo de desarrollo. La
integración del medio ambiente como política transversal ha sido una
prioridad política de la UE desde la Conferencia de Río (1992). De
hecho, ya aparecía en el Acta Única, constituyó uno de los mecanismos
clave del Quinto Programa de Acción [Hacia
la sostenibilidad, 1993-2000] y
es una de las apuestas estratégicas del Sexto [Medio
Ambiente 2010: Nuestro Futuro, Nuestra Elección]. La
Comisión Europea adoptó en 1993 una comunicación interna sobre los
mecanismos necesarios para asegurar la integración del medio ambiente en
la definición y la ejecución de políticas, actos normativos o programas
de financiación. El punto de inflexión, sin embargo, lo constituye la
adopción del Tratado de Ámsterdam, en el que la integración del medio
ambiente adquiere el nivel de requisito [Art. 6]. Para
hacer operativo el artículo 6 del Tratado de la Unión, el Consejo
Europeo de Luxemburgo solicitó a la Comisión la elaboración de una
estrategia para la integración del medio ambiente como política
transversal. Dicha comunicación fue debatida en el Consejo Europeo de
Cardiff (junio de 1998) en el que se desarrollaron sus recomendaciones
como requisitos vinculantes para la Comisión y el Consejo (por ejemplo, a
través de la evaluación obligatoria de este eje transversal en todas las
grandes acciones financiadas con Fondos Estructurales). A este respecto,
se inició un proceso estratégico en diferentes áreas de acción. Desde
entonces se ha venido realizando, en Consejos Europeos posteriores, un
seguimiento más o menos sistemático de las directrices de la Comisión;
y se han identificado algunos indicadores, interesantes en la medida en
que obligan a reflexionar en la frontera de diferentes áreas sectoriales.
La Comisión presentó un documento de trabajo sobre integración ante el
Consejo Europeo de Colonia [SEC(1999) 777], cuyo objetivo implícito era
superar los sistemas tradicionales de toma de decisión de carácter
sectorial. La Cumbre de Gotemburgo (junio de 2001) ha dado un nuevo
impulso al proceso de integración, al instar a que se completen las
estrategias sectoriales de integración y se pongan en práctica lo antes
posible, debiendo tenerse en cuenta el Sexto Programa Comunitario en
materia de Medio Ambiente y la Estrategia Europea de Desarrollo
Sostenible. La
revisión del trabajo realizado hasta ahora en el contexto de la UE
permite obtener algunas conclusiones
con carácter preliminar: ·
Existe
una cierta asimetría entre el nivel de reflexión sobre la integración
del medio ambiente en las políticas sectoriales y la implantación
efectiva de medidas específicas surgidas de la reflexión. ·
Se
ha definido una serie de políticas sectoriales cuya relación con el
medio ambiente es especialmente evidente. Puede hablarse de un alto nivel
de consenso respecto a políticas sectoriales especialmente relevantes
para analizar los retos de la integración. ·
Aunque
el objetivo fundamental del Proceso de Cardiff era la integración
ambiental, se abre camino la idea de la necesidad de integrar otros
elementos adicionales (los pilares económico y social del desarrollo
sostenible) para aspirar a la sostenibilidad. Integración
del medio ambiente y el desarrollo sostenible El
objetivo del proceso de integración reside precisamente en generar un
enfoque global que garantice el equilibrio adecuado entre las políticas
de protección y gestión del medio ambiente y otros ámbitos de
intervención pública. Este equilibrio exige un “cambio de lógica”
en determinadas políticas sectoriales, en las que tradicionalmente existe
un mayor grado de rigidez o cautela para la incorporación de
consideraciones ambientales por temor a pérdidas de competitividad.
Esto es especialmente cierto para determinados sectores productivos en los
que la generación de empleo o la contribución al Producto Interior Bruto
(PIB) inducen a ignorar, total o parcialmente, su impacto sobre el medio
ambiente, dañando la base del concepto de sostenibilidad. La
integración del medio ambiente y el desarrollo sostenible induce cambios
institucionales, altera las políticas sectoriales que resultan de los
mismos y exige medidas para garantizar su implantación efectiva. Existe,
en este sentido, una cierta tensión que determina la ineficacia de la política
ambiental tradicional debido a que: ·
El
progreso en la política ambiental per
se es estéril si no se profundiza en las causas de degradación
ambiental de otras políticas y actividades sectoriales. ·
La
integración del medio ambiente y el desarrollo sostenible en determinadas
políticas sectoriales exige un compromiso a nivel de la UE, así como el
reconocimiento de la dimensión exterior de algunas actividades económicas
(p.e. pesca) o algunas políticas específicas (p.e. cooperación al
desarrollo). Integrar
el medio ambiente y el desarrollo sostenible en las políticas sectoriales
significa aspirar a la operatividad bajo la aceptación de la complejidad,
el reconocimiento de las conexiones y una apuesta decidida por la
cooperación, cuya trascendencia sobre el diseño institucional y la
cultura de intervención pública es crucial. Pero también conlleva la
necesidad de pensar en términos de oportunidades y no sólo de
restricciones medioambientales de las políticas sectoriales. Establecimiento
de objetivos específicos y asunción de compromisos concretos respecto a
la integración Uno
de los mayores obstáculos para la integración del medio ambiente (y, en
general, del desarrollo sostenible) en las políticas sectoriales y
horizontales deriva de la ausencia relativa de medidas y compromisos específicos
y precisos. En gran medida, este hecho ha dirigido las reflexiones y
directivas de los órganos donde se ha tratado de desarrollar y hacer
operativa la concepción del desarrollo sostenible, aunque con resultados
todavía poco satisfactorios. Si
bien existe en España un número creciente de análisis e iniciativas de
actuación con definición precisa de objetivos y con un cronograma
tentativo (cuando no vinculante), la situación actual dista de ser la
deseable de cara a disponer de Planes de Acción a nivel sectorial,
fundamentados en consideraciones integradas respecto al medio ambiente y
el desarrollo sostenible. Como posibles ejemplos de la línea a seguir,
podrían citarse el Plan Integral de Calidad del Turismo Español (PICTE),
el Plan de Energías Renovables, o el Manual de Aplicación de las Agendas
Locales 21 preparado por la Federación Española de Municipios y
Provincias (FEMP). Hacer
sostenibles las políticas como Base de un desarrollo equilibrado y de
futuro El objetivo del proceso de
integración del medio ambiente y el desarrollo sostenible reside en
generar un enfoque global que garantice el equilibrio adecuado entre las
políticas de protección y gestión del medio ambiente y otros ámbitos
de intervención pública, y todo ello en pro de un avance decidido hacia
pautas más sostenibles. Este equilibrio exige un cambio de enfoque en los
planteamientos, que lleve a pensar en términos integrados sobre las
diversas implicaciones de las distintas políticas en los otros campos de
actuación. En
este sentido, el V Programa de Acción en materia de Medio Ambiente,
adoptado en 1993, señaló a la agricultura, la industria,
el transporte, la energía
y el turismo
como los sectores que debían integrar el medio ambiente en su desarrollo
de manera prioritaria. Definitivamente, el Tratado de Ámsterdam de 1997
convierte el desarrollo sostenible en un objetivo de la Unión Europea. A
este grupo de políticas se ha añadido, por su importancia relativa en el
contexto nacional y por su trascendencia socioeconómica, la de la pesca, que ya aparecía
asimismo en el Proceso de Cardiff. Asimismo,
se deben analizar las argumentaciones propias de la integración de la
sostenibilidad en políticas de corte horizontal (o transversal), cuya dimensión
trasciende el ámbito de las políticas sectoriales. En este sentido, se
han de incorporar las políticas de ordenación
del territorio
y desarrollo urbano; de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i);
y de cooperación
internacional al desarrollo. A
continuación se incluye una propuesta para abordar la sostenibilidad de
las políticas: agricultura
y pesca,
energía,
transporte,
turismo,
industria,
ordenación
del territorio,
I+D+i y
cooperación
internacional al desarrollo. Integración
del desarrollo sostenible en la política agraria y pesquera Política
agraria Los
desafíos del sector agrario se enmarcan en un contexto internacional que
aparece definido fundamentalmente a partir de la Reforma de la PAC y de
las discusiones sobre comercio internacional mantenidas en el seno de la
Organización Mundial del Comercio. En
términos de sostenibilidad es preciso atender a cuestiones relativas a la
incidencia de la política agraria sobre la articulación del territorio,
sobre la fijación de la población al medio rural (en zonas amenazadas
por procesos acusados de desertización poblacional) y sobre la capacidad
del sector para asumir el reto de ser rentable (en términos financieros,
económicos y sociales) en un entorno crecientemente competitivo. En
consecuencia, los temas imprescindibles a tener en cuenta son el
desarrollo rural y la seguridad alimentaria, si bien éstos no agotan los
campos de interacción de la política agraria con los objetivos de
sostenibilidad global del progreso de la sociedad. En
relación con el desarrollo rural, la nueva reforma de la PAC recoge las
consideraciones medioambientales necesarias en los principales regímenes
de mercado y diseña una política consistente de desarrollo rural. En
este sentido, las nuevas políticas de desarrollo rural no sólo han de
dar respuesta a las principales deficiencias del sector agrario español,
sino que también han de fomentar la fijación de la población al
territorio, articular el espacio de manera armónica, reconocer la nueva
relación entre el medio urbano y el medio rural, y garantizar la
conservación de todas aquellas prácticas agrarias tradicionales que
juegan un papel decisivo en la conservación de suelos, en el uso
eficiente de los recursos hídricos y en la conservación de la diversidad
biológica y cultural. 1.1.1.a.1 LA SEGURIDAD ALIMENTARIAEn
cuanto a la seguridad alimentaria y dados los vínculos estructurales
entre el sector agrario y otros sectores, es preciso reconocer la
relevancia de los insumos productivos del mismo para sectores como la
industria agroalimentaria. El
desafío para las políticas agrarias desde la óptica de la seguridad es
doble. Por una parte, han de reestablecer las garantías para el
consumidor ofreciendo salidas viables a los productores agrícolas y
ganaderos. Por otra, han de
recuperar la credibilidad de las autoridades públicas en esta materia, en
un desafío que exige la coordinación institucional y la cooperación con
otros Estados Miembros de la Unión Europea. Política
pesquera La
política de pesca española se integra en los principios de la
Política Pesquera Común (PPC) de la UE. En línea con la PPC, dos
son los retos fundamentales a los que habrá de hacer frente la misma
desde la perspectiva de la sostenibilidad: una adecuada política de
conservación (sobre la base de una gestión sostenible de la biomasa) y
una política de reconversión de la flota pesquera y de desarrollo de
alternativas como la acuicultura. LA
CONSERVACIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA – GESTIÓN SOSTENIBLE DE
BANCOS PESQUEROS En
lo que respecta a la conservación, muchas especies se encuentran fuera de
los umbrales biológicos de seguridad. Para
controlar la tasa de explotación de las poblaciones de peces, la PPC ha
recurrido casi exclusivamente a la fijación de límites máximos sobre el
volumen de peces que pueden capturarse en un año (total admisible de
capturas –TAC– y cuotas nacionales) y a medidas tales como la
determinación del tamaño de las mallas, el cierre de ciertas zonas o la
imposición de temporadas de parada biológica. Los intentos de combinar
estas opciones técnicas (destinadas a controlar la producción del sector
pesquero) con medidas orientadas a controlar los factores de producción
(el llamado esfuerzo pesquero) han resultado estériles. LA
ADECUACIÓN DE LA FLOTA Y DE LAS ACTIVIDADES PORTUARIAS
El
sector pesquero se caracteriza por su vulnerabilidad económica, resultado
de procesos de sobreinversión, costes en rápido aumento y una base de
recursos decreciente. La
reconversión no sólo vendrá motivada por las consecuencias de prácticas
de gestión insostenibles que han dañado seriamente la disponibilidad del
recurso. Hay una serie de factores que demuestran la importancia de
considerar la dimensión internacional como eje transversal del desarrollo
sostenible. La inminente ampliación de la UE, la globalización de la
economía, la incorporación de nuevos participantes en el sector pesquero
mundial (opción llena de legitimidad) y el mayor peso de las
consideraciones ambientales, llevan a pensar en un proceso de
racionalización de la flota sin el cual no pueden concebirse pautas
sostenibles desde una perspectiva integrada. Integración
del desarrollo sostenible en la política energética El
Consejo Europeo de Helsinki
(diciembre de 1999) aprobó el documento de la Comisión en relación con
la estrategia de integración del medio ambiente en la política energética.
Dicha estrategia reconoce la necesidad de revisar el equilibrio entre los
tres objetivos genéricos de la política energética: seguridad en el
suministro, protección del medio ambiente y competitividad del sector,
atendiendo en igual medida a los aspectos económicos, sociales y ecológicos
e integrando así principios de
sostenibilidad. Por
otro lado, se enfatiza la necesidad de incrementar la cooperación y la
coordinación entre los Estados Miembros con el fin de poder cumplir con
los compromisos adquiridos
internacionalmente y liderar un acuerdo internacional en lo que se
refiere a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero
(en el contexto del proceso de Kyoto). Para
ello, se hace preciso trabajar en diferentes campos, reconociendo la
necesidad de conciliar consideraciones por el lado de la oferta y la
demanda como única garantía de una política energética más eficiente,
eficaz y sostenible. Estos
campos son la seguridad del suministro, el uso eficiente de la energía y
la reducción de emisiones y contaminantes LA
SEGURIDAD EN EL SUMINISTRO Y LIBERALIZACIÓN DE LOS MERCADOS En
relación con la seguridad del suministro, hay que tener en cuenta que la
elevada demanda interna (sometida a una intensa estacionalidad en lo que
se refiere al sector turístico), junto con la escasez de recursos energéticos
supone una debilidad de España, que limita las posibilidades de un
desarrollo sostenible. EL
USO EFICIENTE DE LA ENERGÍA Y PROMOCIÓN DE ENERGÍAS RENOVABLES Otro
de los temas a tratar es el uso eficiente de la energía. Las iniciativas
europeas y nacionales puestas en marcha en los últimos años ponen de
manifiesto la necesidad de profundizar en las políticas de eficiencia
energética y de promoción de las energías renovables como vía para el
ahorro y la diversificación de la energía y la consecución de objetivos
ambientales. En el ámbito comunitario, cabe citar, en primer lugar, la
publicación del Libro Blanco de las
Energías Renovables de la Comisión Europea, que calificaba la
contribución de estas fuentes al consumo interior bruto de energía de la
Unión como decepcionantemente bajo. Señalaba que “una
estrategia general para las fuentes de energía renovables se ha
convertido, por varias razones en algo esencial […] El
progreso tecnológico por sí mismo no puede romper las diversas barreras
no técnicas que obstaculizan la penetración de la tecnología de la
energía renovable en el mercado energético”. LA
REDUCCIÓN DE EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO Y OTROS
CONTAMINANTES En
cuanto a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en
la línea con lo establecido por el Protocolo
de Kyoto, se trata de una prioridad del Ministerio de Medio Ambiente y
del Estado. En este contexto, se abren una serie de posibilidades que habrán
de ser aprovechadas por la política energética nacional. En concreto,
los mecanismos de flexibilidad de Kyoto (permisos negociables de
emisiones, ejecución conjunta y mecanismo de desarrollo limpio) son
esenciales para fortalecer las posibilidades de alcanzar los compromisos
adquiridos tanto en lo que se refiere a gases de efecto invernadero como
de otros compuestos contaminantes. Integración
del desarrollo sostenible en la política de transportes Los
retos fundamentales que el transporte plantea en este contexto son:
garantizar una accesibilidad y una movilidad sostenibles que permitan
aprovechar las posibilidades del transporte como elemento articulador del
espacio y factor decisivo en la vitalidad de la actividad económica, y
reducir los impactos crecientes del mismo sobre el medio ambiente. LA
ACCESIBILIDAD Y MOVILIDAD EN EL TERRITORIO El
papel que la política de transportes juega en la garantía de acceso al
territorio y a la dotación de servicios públicos y privados a través
del desarrollo de una compleja red de infraestructuras es incuestionable.
No obstante, es preciso señalar que ese papel está en ocasiones
sobrestimado. La cohesión regional a través del transporte puede llegar
a mejorar con la presencia de infraestructuras, pero éstas ocasionalmente
también generan problemas medioambientales y desequilibrios
territoriales. LA
INTEGRACIÓN DE VARIABLES AMBIENTALES EN EL SECTOR TRANSPORTE El
modelo de transporte actual se caracteriza por su fuerte tendencia a
incrementar la movilidad y a emplear medios menos eficientes, alterando de
manera crucial las posibilidades de un desarrollo sostenible. El
transporte es responsable del 60% aproximadamente de las emisiones de CO y
del 50% de las de óxidos de nitrógeno. Asimismo, constituye prácticamente
el único origen de la creación de compuestos orgánicos volátiles, de
ozono troposférico y de otras sustancias, cuya incidencia sobre el medio
ambiente y la salud humana no es siempre conocida. La
integración de variables ambientales mediante la generación de
incentivos, la planificación integrada de los sistemas locales de
transporte, la definición de estrategias de multimodalidad, el
aprovechamiento de las posibilidades del progreso tecnológico y el
desarrollo de campañas de sensibilización, entre otras posibilidades,
supone una prioridad para garantizar la contribución efectiva del
transporte al desarrollo sostenible del país. Integración
del desarrollo sostenible en la política de turismo Quizás
en ningún sector sea tan evidente la necesidad de integrar
consideraciones de sostenibilidad como el sector turístico. Esta
integración debe producirse, no sólo en los nuevos destinos turísticos
que van surgiendo, sino en una industria ya consolidada, con millones de
visitantes. Implantar
en esta industria pautas de gestión sostenible y corregir las
disfunciones y las insuficiencias de infraestructuras obsoletas son
prioridades para el desarrollo sostenible del turismo. En
este contexto, resulta imprescindible abordar
la gestión de las zonas costeras y
la racionalización de la oferta turística como campos vitales de
la sostenibilidad del turismo en España LA
GESTIÓN INTEGRADA DE ZONAS COSTERAS La
mayor parte de la oferta turística española se concentra en el litoral
mediterráneo y en las Islas Baleares y Canarias, donde existe una de las
infraestructuras hoteleras más importantes del mundo. El
mantenimiento de un nivel adecuado de calidad medioambiental de nuestras
costas pasa ineludiblemente por evitar su destrucción física. Ello exige
adoptar soluciones que, con una perspectiva de futuro, tal y como
establece la Exposición de Motivos de la Ley de Costas, “tengan
como objetivo la defensa de su equilibrio y su progreso físico, la
protección y conservación de sus valores y virtualidades naturales y
culturales, el aprovechamiento racional de sus recursos, la garantía de
su uso y disfrute abierto a todos, con excepciones plenamente justificadas por el interés colectivo
y estrictamente limitadas en el tiempo y en el espacio, y con la adopción
de las adecuadas medidas de restauración”. LA
RACIONALIZACIÓN DE LA OFERTA TURÍSTICA En
cuanto a la racionalización de la oferta, hay dos retos fundamentales que
exigen la racionalización de la oferta turística. El primero de ellos
tiene que ver con la necesidad de incorporar principios de gestión
sostenible, sin los que existe un riesgo evidente de asistir a la
degradación del medio sobre el que se soporta la actividad turística
tanto desde una perspectiva ambiental como social, debido a los
preocupantes niveles de vulnerabilidad del sector. El segundo, señalado
como uno de los elementos prioritarios de la política española de
turismo, pasa por incorporar consideraciones relativas a la calidad del
servicio (por otra parte, claramente complementarias con la integración
de la sostenibilidad). En
los últimos años, se han planteado algunas medidas de carácter fiscal
cuyo objetivo último era contribuir a la reordenación del sector y a la
mitigación de sus impactos ambientales. Estas medidas, sin embargo, se
encuentran en un estado incipiente de desarrollo e inmersas en un complejo
debate respecto a la corresponsabilidad fiscal y la potestad de las
Comunidades Autónomas para establecer este tipo de mecanismos. Integración
del desarrollo sostenible en la política industrial El
respeto por el medio ambiente se ha convertido en una de las premisas
fundamentales de todo el proceso de producción industrial. La industria
juega un papel relevante en lo que se refiere a las aspiraciones de
alcanzar unos modelos de producción y de consumo más sostenibles,
modificando hábitos fuertemente arraigados entre los empresarios y entre
los consumidores. En este sentido, hay dos temas clave: por un lado, el
fomento de una responsabilidad social que incorpore la sostenibilidad como
parte integral de la cultura empresarial y como factor de competitividad;
y, por otro, la consideración
del sector industrial como un
espacio fértil para contribuir a la desvinculación del crecimiento económico
y la degradación ambiental a través de sistemas más eficientes. LAS
CONSIDERACIONES AMBIENTALES Y DE SOSTENIBILIDAD COMO FACTOR DE
COMPETITIVIDAD La
protección del medio ambiente por parte de la empresa es una actividad
que exige gestión sobre los medios de producción y transformación de
los bienes y los servicios, para que el impacto hacia el entorno sea
neutro o positivo. Lo
cierto es que el medio ambiente y el desarrollo sostenible son
crecientemente fuentes de competitividad empresarial. Hay numerosos campos
dentro de la actividad empresarial que se ven condicionados por esta
integración: las actividades de I+D+i, la generación de empleo, los
sistemas de formación y de cualificación, los sistemas energéticos, la
esencia de los sistemas productivos, etc. Este reto no es únicamente
tecnológico sino que también exige profundas modificaciones a nivel
organizativo y de gestión. ECOEFICIENCIA La
ecoeficiencia tiene que ver fundamentalmente con la capacidad para
producir más con menos y, por lo tanto, de evitar una sobreexplotación
de los recursos naturales (incluyendo la capacidad del medio para servir
como sumidero de residuos). Desde
el punto de vista de la eficiencia, el factor básico, en la carga del
sistema económico sobre el medio, es el volumen físico de los flujos de
materiales y energía. El desarrollo sostenible debería suponer un
impulso para el uso del concepto del análisis del ciclo de vida del
producto, que permite ofrecer una respuesta integral a los diferentes
impactos del sistema productivo sobre el medio. El conocimiento de
principios de ecoeficiencia, la difusión de mejores prácticas tecnológicas,
el análisis de los flujos de materiales y el enfoque del ciclo de vida
del producto se constituyen en factores clave de competitividad de las
empresas y de la economía en su conjunto.
Integración
del desarrollo sostenible en la política de ordenación del territorio La
tendencia de crecimiento en el mundo tiende a reproducir un modelo
caracterizado por la polarización en todos los niveles, en el que las
zonas centrales se ordenan según centros conectados por ejes de
comunicación que, a su vez, se configuran como verdaderos centros
lineales de desarrollo. Este modelo es ambientalmente indeseable porque la
congestión de los centros destruye los recursos naturales y contamina los
vectores ambientales; y porque, paralelamente, la desertización de
amplias zonas determina la desaparición de paisajes, culturas, patrimonio
y ecosistemas valiosos conseguidos por la acción del hombre y cuya
presencia resulta indispensable para su conservación. Los
desafíos para el sistema territorial, en términos de desarrollo
sostenible, son los siguientes:
LA
RACIONALIZACIÓN DE LOS USOS DEL TERRITORIO En
relación con los usos del territorio, la idea de prevenir y corregir los
desequilibrios territoriales incorpora una especie de justicia territorial
al desarrollo, asumiendo que el equilibrio entre las diferentes unidades
territoriales es garantía de progreso y de estabilidad. Así, la ordenación
territorial apoya el crecimiento de las regiones dinámicas, estimula el
de las que manifiestan retraso o entran en decadencia, y procura conectar
las de carácter periférico con los centros más progresivos. La
racionalización de los usos del suelo constituye un tema clave en lo que
se refiere a la ordenación de territorio, en la medida en que permite
garantizar una serie de equilibrios sin los que se avanzaría en un
desarrollo patentemente insostenible tanto en términos sociales como económicos
y ambientales. EL
DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE En
cuanto al desarrollo urbano sostenible, hay que tener en cuenta que las
ciudades constituyen hoy piezas clave en el proceso de alteración de los
equilibrios ambientales a los que se están viendo sometidos no sólo las
propias ciudades sino también el conjunto de su entorno físico. La
definición de un nuevo proyecto de la ciudad existente constituye hoy un
reto político imprescindible que requiere liderazgo y compromiso por
parte de las instituciones, innovación cultural y técnica, activa
participación social, análisis lúcidos de la situación actual y sus
tendencias, elaboración de un proyecto y programas alternativos, y creación
de sistemas de seguimiento de la realidad local basados en series de
indicadores precisos. EL
FORTALECIMIENTO DEL SISTEMA DE CIUDADES MEDIAS – EL DESARROLLO POLICÉNTRICO El
sistema de ciudades medias españolas presenta, por su caracterización
funcional y su dinámica territorial específica, un elemento de
equilibrio en la ocupación del territorio español. Este sistema de
ciudades medias cobra especial relevancia en presencia de las
consideraciones respecto a desarrollo policéntrico (tal y como han sido
incluidas en la Estrategia Territorial Europea). El
concepto de desarrollo policéntrico supone un refuerzo a la necesidad de
articular el territorio a partir de la diversidad, así como garantizar el
equilibrio regional. La apuesta por diferentes polos de crecimiento a lo
largo de todo el territorio es la única garantía de que las
concentraciones excesivas de actividad económica y población (fuente de
numerosas externalidades) puedan mantenerse en niveles de eficiencia
productiva. Integración
del desarrollo sostenible en la política de I+D+i Las
políticas de Ciencia y Tecnología constituyen un elemento decisivo en el
desarrollo de las sociedades modernas, dada la relación directa entre la
capacidad de innovación de un país y sus posibilidades de ser
competitivo. Se trata de políticas horizontales que pueden y deben
contribuir al desarrollo de las diferentes políticas públicas
sectoriales (educación, salud, medio ambiente, etc.) y a mejorar el
bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, objetivo último de
todas las políticas públicas. La
política de I+D+i contribuye al fortalecimiento de la investigación básica
como elemento fundamental para la generación de conocimiento y para la
creación de un clima favorable de incorporación de las empresas a la
cultura de la innovación tecnológica que habrá de repercutir en su
competitividad. Un
campo de enorme trascendencia en la política de I+D+i es el relativo al
conocimiento del medio ambiente y los recursos naturales. EL
CONOCIMIENTO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE Y LOS RECURSOS NATURALES La
preocupación por el medio ambiente y su deterioro inmediato, derivado de
las actividades humanas, cobra especial relevancia en las prioridades de
investigación y desarrollo tecnológico, en la medida en que éstas
pueden jugar un papel fundamental en la instrumentación de actuaciones de
prevención y restauración de daños, así como contribuir a la
desvinculación del crecimiento económico y la degradación ambiental
mediante la desmaterialización del proceso de generación de valor añadido.
Desde el punto de vista tecnológico, las políticas de I+D+i han de
contribuir al desarrollo de tecnologías eficaces que incluyan los efectos
ambientales del ciclo de los productos desde que las materias primas se
incorporan a ellos, hasta su uso y eliminación definitiva. Integración
del desarrollo sostenible en la política de cooperación internacional al
desarrollo Las
bases para la integración de la sostenibilidad en la política de
cooperación al desarrollo deben partir de un análisis de las causas económicas
de los problemas ambientales en los países subdesarrollados, para
comprender su dinámica, la racionalidad subyacente que los genera, y los
mecanismos más eficientes para su solución. Por
todo ello, el desarrollo sostenible debe asumir su dimensión exterior y
poner un especial cuidado en las cuestiones que se derivan de la proyección
exterior de España. La referencia de partida está en los compromisos
internacionales asumidos en los Tratados y Convenios internacionales
firmados y ratificados por España en diversas materias que afectan no sólo
exclusivamente a temas medioambientales sino, en general, a cuestiones
relacionadas con la sostenibilidad, además de todos aquellos que han sido
firmados y ratificados por la Unión Europea. CONCLUSIÓN La
compartimentación de las políticas sectoriales, definidas de acuerdo a
objetivos específicos de cada ámbito de actuación, cuya eficacia se
mide unívocamente en relación con éstos y que no consideran los efectos
sobre el resto de los sectores de actividad, sobre el conjunto de la
sociedad y sobre el medio ambiente, es una de las barreras identificadas
para la consecución de un desarrollo sostenible. Sin embargo, también
las políticas sectoriales son unos de los más importantes instrumentos
para poder llevar a la práctica un verdadero cambio del comportamiento
social hacia modelos de sostenibilidad. No
se trata tan sólo de añadir objetivos ambientales y sociales a las políticas
ya existentes. Se trata de que el cumplimiento de los objetivos
ambientales sea tan importante, a la hora de evaluar el éxito o el
fracaso de la política en cuestión, como el de los propios objetivos
sectoriales. La integración del desarrollo sostenible en las políticas
sectoriales y de éstas entre sí, pasa
por realizar un análisis sistemático de sus costes y efectos económicos,
ambientales y sociales, tanto sobre su propia esfera de actuación, como
sobre otros ámbitos. El conocimiento de estos costes y efectos, de las
ventajas y desventajas que ofrece cada opción, facilita el proceso de
toma de decisiones, optándose por aquellas actuaciones sectoriales que
permitan la consecución de los objetivos planteados con el menor coste
social, económico y ambiental. En
todo caso, las políticas sociales, económicas y ambientales deben ser
compatibles y coherentes con una estrategia de orden superior que marque y
defina los principios globales del desarrollo sostenible para nuestro país.
|
|
|
|||
|
|
|||
|
|
Revista Fuentes Estadísticas
SEYDE