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El envejecimiento demográfico en España y en el resto de los países de la Unión Europea en general, se refiere al incremento de la proporción de personas mayores en el total de la población. Es decir, el número de individuos que sobrepasan una cierta edad aumenta más deprisa que el resto de la población.
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La edad de entrada en el colectivo de mayores se toma, en la mayoría de los países, coincidiendo con la edad de jubilación, si bien el aumento de la longevidad ha llevado a considerar edades más altas, hablándose entonces del envejecimiento del envejecimiento. Así, en el caso de España se toman los 65 años, teniendo en cuenta también la población con 85 y más años.
La evolución que experimenta la proporción de personas en un cierto grupo de edad respecto del total poblacional, es consecuencia de las variaciones en la intensidad de la mortalidad, de la fecundidad y de las migraciones.
Los últimos veinte años
Durante las dos últimas décadas del pasado siglo, el proceso de envejecimiento de la población de España, como en la mayoría de los países occidentales, se ha debido, en primer lugar, a la fuerte reducción de la fecundidad que, en nuestro país, se inicia a finales de los años setenta, actuando como segundo factor la disminución de la mortalidad. En lo que respecta a la migración, durante dicho período, no ha tenido una influencia importante en la población y su distribución por edades. La trayectoria que ha experimentado la población de España según los tres grandes grupos de edad clásicos, los menores (de 0 a 15 años), la población en edad de trabajar (de 16 a 64 años) y los mayores (de 65 y más años), que contiene la distribución porcentual de las poblaciones en los mencionados colectivos según los recuentos censales realizados en el siglo XX.
Los resultados correspondientes al último censo llevado a cabo, referido al 1 de noviembre del año 2001, estarán disponibles en los próximos
meses. El crecimiento de la población de mayores no es compensado por el de los otros grupos que, por el contrario, registran decrecimientos durante algunos de los períodos considerados. Como consecuencia, la población experimenta un envejecimiento, es decir, el porcentaje de participación del grupo de 65 y más años de edad aumenta. Así, suponía tan sólo un 5,2 en 1900, aumentando hasta el 7,2 en 1950. Los resultados del Censo de Población de 1991 duplicaron este resultado, al obtenerse casi un 14 por ciento de población con 65 y más años.
Puede destacarse también el hecho de que en la población de mayores de 64 años, el número de mujeres supera siempre al de varones, con diferencias absolutas que aumentan a lo largo del tiempo. Existen factores que podrían calificarse de coyunturales, como la Guerra Civil Española y la emigración, incidiendo en este resultado, pero es la sobremortalidad masculina, es decir, la mayor mortalidad de los varones frente a las mujeres, la que de forma continuada influye en el mismo.
Nivel de envejecimiento
Para conocer los anteriores datos referidos a los períodos postcensales, se recurre a las proyecciones de población, que proporcionan tanto la información para el año en curso como para años más alejados en el tiempo. Pero antes de examinar las cifras futuras, se puede valorar el grado o nivel de envejecimiento de la población de España comparando su porcentaje de población con 65 y más años con el de los restantes países de la Unión Europea.
De acuerdo con la información disponible, en el año 2000 España se sitúa entre los seis países más envejecidos de los quince que forman la Unión Europea, detrás de Italia, Suecia y Grecia, que presentan los mayores porcentajes de población de 65 y más años, y prácticamente a la par con Alemania y Bélgica, con una cifra próxima al 17 por ciento.
Las proyecciones de población vigentes, actualizadas con las cifras de nacimientos, defunciones y migraciones disponibles en el año 2001, conllevan una continuación en la tendencia creciente de la población de mayores y de su participación en el
total. Si en el año 2000 se calculan 6,8 millones de personas con 65 y más años, en el año 2020 se tendrán 8,6 millones. En las dos siguientes décadas se incorporan 1,8 y 2 millones de individuos, alcanzándose 12,4 millones de personas con 65 y más años en el año 2040. En el año 2050 se han obtenido 12,8 millones.
Volviendo al objetivo del presente artículo, puede decirse que el proceso de envejecimiento de la población de España se prolongará en el futuro, siempre que se cumplan las hipótesis sobre el devenir de la fecundidad, la mortalidad y la migración, bajo las cuales se han establecido las cifras de población por edad previstas. En tal caso, la participación de la población de mayores de 65 años, crecería desde el 17 por ciento actual hasta superar el 31 por ciento en el año 2050. Una tendencia similar es la que cabe esperar en los países de la Unión Europea, según reflejan las cifras para el año 2020.
*Jefa de Area de Análisis y Previsiones Demográficas INE
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