Revista Fuentes Estadísticas        

Fuentes Españolas - Revista Nº 68 - Septiembre-Octubre de 2002       



La predicción de una vejez dependiente

Mª Dolores Puga González*
Antonio Abellán García*

El término dependencia tiene una amplitud de sentidos, dependiendo del contexto. En este artículo, se entiende por dependencia el estado en que se encuentran algunos individuos que necesitan ayuda por parte de una tercera persona para realizar actividades diarias, o que se consideran habituales para el conjunto de la población.

Se persigue una estimación de la incidencia diferencial de la dependencia en la vejez en relación con factores de diversa naturaleza. La fuente de estudio ha sido la Encuesta Nacional de Salud, 1997 (Mº de Sanidad y Consumo) , que ha demostrado su gran validez para estudios de este tipo. Se han agrupado las respuestas sobre posibilidad de realización de actividades y no diferenciamos entre dependencia leve, moderada o grave.  Puede consultarse el trabajo más extenso de los autores (Puga, 2002). Se presentan brevemente los principales resultados.

Los factores determinantes

Sexo..Casi tres de cada diez mujeres mayores se encuentran en situación de dependencia; sólo uno de cada cinco hombres. Esta mayor dependencia se debe a que las mujeres viven más tiempo con discapacidad, no a que la incidencia sea más alta. De hecho el sexo se muestra altamente correlacionado con otras variables con un efecto sobre la dependencia en la vejez, y que podrían ser la verdadera causa que se esconde tras la alta prevalencia femenina, tales como el estado civil, el nivel de ingresos o el grado de alfabetización. Una vez que se introducen estas variables la relevancia del sexo disminuye. La feminidad de la dependencia es un efecto de la edad, la viudez y la soledad, en mayor medida que un efecto de la condición femenina.

Edad.- La edad aporta diferencias todavía más significativas. Las personas de 75 y más años presentan unas tasas de dependencia que duplican las de la población entre 65 y 74 años. Una edad avanzada es uno de los determinantes más fuertes de encontrarse en una situación de dependencia.
Estado Civil.- Mientras entre los casados uno de cada cuatro tiene algún problema que lo sitúa en una situación de dependencia (21%), entre los viudos esta situación alcanza al 38% de los mismos. Obviamente, la estructura por edades más envejecida de la población viuda se deja notar; tampoco hay que olvidar que la soledad y la falta de apoyo influyen en la percepción de la propia autonomía. 
En muchos casos una dependencia de otra persona para algunas actividades básicas, si ésta no es grave, pasa desapercibida, hasta el momento en que desaparece la persona (el cónyuge) que realizaba esa tarea de apoyo invisible. A este aumento de la dependencia objetiva, hemos de sumar un aumento, no menos real, de la sensación de dependencia, asociado a la percepción de soledad, vulnerabilidad y 'abandono'. En relación a esta percepción se ha acuñado el término "shock de la viudedad" (Thierry, 1999) que se relaciona incluso con la sobremortalidad de los viudos en relación a los casados. 

Nivel educativo alcanzado.- Parece existir un patrón universal, de forma que los grupos de población que gozan de una más pobre educación presentan los peores indicadores de salud (Blaxter, 1989). Los mayores con nivel universitario tienen la tasa más baja de dependencia, sólo uno de cada diez. Pero son los menos (apenas un 4% de los mayores actuales), y a medida que disminuye el nivel de estudios, aumenta el nivel de dependencia. 

El corte significativo está en el paso de la primaria a niveles de instrucción superiores, sea porque éstos proporcionaron recursos culturales valiosos a la hora de enfrentarse a las necesidades en la vejez, sea porque dicha prolongación académica posibilitó una trayectoria profesional más favorable (y por lo tanto unos recursos económicos y sociales); o sea también porque la simple posibilidad de retrasar la entrada en el mercado de trabajo y proseguir su propia acumulación de recursos educativos, denotaba un nivel de recursos en la familia de origen muy superiores a la media. Probablemente, la baja presencia de la dependencia entre este colectivo de población se deba a una conjunción de todos estos factores. 

Analfabetismo.- El analfabetismo alcanza una triste relevancia entre las personas mayores, especialmente entre las mujeres. Las tasas de dependencia entre analfabetos duplican los niveles de los que al menos saben leer y escribir. Uno de cada dos mayores analfabetos necesita ayuda. Controlando las restantes variables, los analfabetos sufren unos riesgos que casi se triplican. Ello parece sugerir que unos recursos culturales mínimos se convierten para los mayores no sólo en un instrumento valiosísimo para poder 'manejarse' en una sociedad compleja, sino en imprescindibles para poder encontrar las estrategias y los recursos necesarios para salvar las propias dificultades o para enfrentarse a ellas. 

Profesión y sedentarismo.- Aunque en algunos estudios se ha encontrado una relación entre la dependencia y la profesión, para las actuales generaciones de mayores españoles el efecto de ésta parece haber sido poco significativo. Sin embargo, el tipo de actividad desarrollada a lo largo de la vida presenta consecuencias, evidenciándose una muy alta correlación entre dependencia y actividades sedentarias a lo largo de la vida, con riesgos de caer en dependencia que se duplican entre los sedentarios. 

Nivel de ingresos y estatus social.- Los ingresos se traducen en la cantidad de recursos disponibles relativos a la salud y al mantenimiento de la propia calidad de vida. Entre los hogares que contaban en 1997 con unos ingresos inferiores a 60.000 pts mensuales (360,6 €), la incidencia de la dependencia era prácticamente el doble que entre los que disfrutaban un nivel de renta alto, que podía garantizar la cobertura de esa necesidad por mecanismos de mercado. En el caso de las mujeres la dependencia aumenta mucho entre las que ingresan menos de 60.000 pts. al mes; en este la incidencia de la dependencia puede estar relacionada con las pensiones de viudedad, y por lo tanto estar reflejando conjuntamente la escasez de ingresos, el efecto de una mayor edad, y también de una mayor soledad. No sólo los más mayores son mujeres y son viudas, sino que además, dado lo reducido de las pensiones de viudedad son pobres. 

Salud Subjetiva.- Existe una muy fuerte relación entre la autopercepción del estado de salud y los casos de dependencia, llegando a unos niveles de correlación de 0,278, y con una presencia de la dependencia entre los que se sienten muy mal que alcanza al 60% de los mismos, niveles que no se alcanzan siquiera entre aquellos que tienen tres o más enfermedades crónicas diagnosticadas. Entre los mayores que se encuentran bien o muy bien, las tasas de dependencia son bajas. Se revela la percepción del propio estado de salud más determinante de la dependencia que el diagnóstico médico del mismo.

Índice de masa corporal.- Lo que resulta nuevamente muy discriminante es el índice de masa corporal. La obesidad está relacionada con algunas de las mayores causas de muerte, incluyendo accidentes cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, diabetes y arterosclerosis. Un exceso de peso se traduce en un aumento del riesgo de discapacidad en edades adultas. El nivel de corpulencia está también relacionado con las habilidades funcionales primarias, restringiendo la movilidad y las actividades físicas que requieran un mayor grado de flexibilidad.


Bibliografía

Abellán, A.; Puga, D. (2001): "La dependencia entre los mayores", en CECS: Informe España 2001, Fundación Encuentro.
-Blaxter, M (1989): "A comparison of measures of inequality in morbidity", en Fox, J. (ed.): Health Inequalities in European Countries, Aldershot, Gower.
-Himes, C. L. (2000): "Obesity, Disease, and functional limitation in later life", Demography 37, nº 1, p. 73-82.
-Manton. K. G.; Stallard, E. (1994): "Medical Demography: Interaction of Disability Dynamics and Mortality", en Martin, L. G.; Preston, S. H. (eds.): Demography of Aging, National Academy Press, p. 217-278.
-Puga González, M.D.: Dependencia y necesidades asistenciales de los mayores en España. Previsión al año 2010. Alcobendas, Fundación Pfizer, 209 p.
-Thierry, X. (1999): "Risques de mortalité et de surmortalité au cours des dix premières années de veuvege", Population 54, nº 2, p. 204.

*Instituto de Economía y Geografía, CSIC.



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